21 de Diciembre de 1862

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“Valencia, 21 de diciembre de 1862.

Pedro José permanece en la habitación contigua. Está nervioso. La casa es pequeña, su hermana Antonia se ha llevado a las pequeñas para evitarles oír los lamentos de su mujer. A sus veintinueve años esperan su tercer retoño, solo desea que nazca sano, pero en el fondo ruega para que, por fin, sea niño. Al otro lado de la puerta, Isidra, intenta dar a luz, los dolores se acentúan. Fuera hace frío, es diciembre y la humedad acrece la sensación gélida. Cayó la noche. De pronto, se hace un silencio conocido para Pedro. Da gracias a Dios que hace un año se trasladaron del Grao al pleno centro de la ciudad de Valencia, en el distrito de Cuartel de San Vicente. Ahora, en la calle Ribót número 6, han mejorado en calidad de vida, la primera altura aleja algo la humedad de esta noche.

Los primeros berrinches sacan a Pedro de sus recuerdos y melancolía. El fuego escaso crepita, hay que alimentarlo con un madero más. Una fina lluvia empieza a caer en las calles de la Valencia de mediados del diecinueve.. Impaciente se acerca a la puerta que permanece cerrada, aunque por entre las rendijas puede oírse las voces de alegría de la matrona, el parto, ya es el tercero de Isidra, ha sido rápido y sin complicaciones. Es un niño, el primer varón de la familia. Otra boca más que alimentar, piensa en silencio Pedro, pero está contento, celebrarán las Navidad con mucha alegría.

Se atreve a entrar en la habitación, el reloj marca las siete de la tarde, mira por primera vez a su hijo, se llamará Ramón.”

 Así es cómo Baltasar Torralba Rull imagina que pudo ser el nacimiento de Ramón Gómez Ferrer, su bisabuelo, tal día como hoy hace 150 años.

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